Zona “Incerta”: nueva diana terapéutica en el parkinson

La "zona incerta" se ha convertido recientemente en un objetivo importante para la estimulación cerebral profunda (EPC) en la enfermedad de Parkinson (EP).

Los estudios en animales han sugerido inicialmente algún papel de las neuronas así como de los receptores GABAérgicos y glutamatérgicos de la zona incierta en la locomoción y generación de signos de EP.

Los datos anatómicos han indicado que gracias a sus múltiples interconexiones con los ganglios basales, el tálamo, la corteza cerebral, el tronco encefálico, la médula espinal y el cerebelo, la zona incierta es un eslabón importante en una cadena neuronal que transmite impulsos implicados en la patología de la EP.

Finalmente, los estudios clínicos han demostrado que la ECP de esta estructura alivia la bradicinesia parkinsoniana, la rigidez muscular y el temblor.

La ECP de la zona caudal incierta pareció ser la intervención terapéutica más efectiva, especialmente con respecto a la reducción del temblor de la EP así como de otras formas de temblor.