Tabaco y riesgo de esclerosis múltiple

Fumar cigarrillos es una exposición y adicción ambiental común, que tiene graves consecuencias para la salud. Además fumar es un factor de riesgo para la esclerosis múltiple (EM)

También se ha visto que el hábito tabáquico  se ha asociado con la actividad de la enfermedad y el pronóstico general para los pacientes con EM.

Fumar cigarrillos es un agente irritante en los pulmones, en el que se inicia una cascada proinflamatoria que culmina en la alteración de la autoinmunidad.

La inflamación puede aumentar el riesgo de EM en algunos individuos, en un proceso impulsado por la reactividad cruzada de antígenos entre antígenos pulmonares y antígenos de mielina.

La genética juega un papel central en la predisposición individual a montar una reacción autoinmune. Además, los radicales libres, cianatos y monóxido de carbono en el humo del cigarrillo pueden ser directamente tóxicos para las neuronas.

Los pacientes con EM que fuman tienen tasas más altas de actividad de la enfermedad, tasas más rápidas de atrofia cerebral y una mayor carga de discapacidad.

Los resultados proinflamatorios y neurotóxicos del tabaquismo pueden ser compartidos por otras exposiciones ambientales, como la contaminación y los disolventes orgánicos. 

Desde una perspectiva global, deben realizarse esfuerzos para disminuir la prevalencia del tabaquismo en pacientes con EM.