Leonardo da Vinci: Estudios en Neurología

Leonardo da Vinci es famoso por sus pinturas "Mona Lisa" y "La Última Cena", pero era más que un artista. Fue el hombre arquetípico del Renacimiento; apasionado, curioso y creativo, se desempeñó en una amplia gama de disciplinas como la ingeniería civil y mecánica, la hidrodinámica, la geometría, la geología, la química, la física, la óptica, la botánica y, no menos importante, la anatomía. Aunque no era médico, sus contribuciones a la neuroanatomía son tan significativas que, con motivo del 500 aniversario de su muerte, vale la pena recordar y celebrar los logros de Leonardo da Vinci en neuroanatomía.

Debido a su naturaleza inquisitiva, a menudo se distraía por sus muchos intereses aparte del arte. Lo vemos en los innumerables cuadernos que llenaba con observaciones, pensamientos, garabatos, diagramas y dibujos. En ellos encontramos desde listas mundanas de tesoros hasta dibujos fascinantes e intrincados. Entre ellos se encuentran sus dibujos anatómicos, basados en disecciones que realizó inicialmente en el periodo de 1487-1493 y de nuevo más tarde en el periodo de 1508-1513.

A Leonardo se le dio permiso para realizar disecciones de cadáveres humanos en el hospital de Santa María Nuova en Florencia y más tarde en Milán y Roma. Cuando comenzó no tenía ningún entrenamiento formal pero aprendió a medida que realizaba disecciones.

Los dibujos de Da Vinci muestran músculos, huesos, arterias y nervios con gran detalle; estudió el corazón y fue capaz de describir cómo las válvulas aórticas se cierran y se abren; representó y describió no sólo el tejido sano sino también el tejido tisú enfermo (como un hígado cirrótico) y el proceso de envejecimiento y la arteriosclerosis. Introdujo un enfoque científico moderno a la ilustración anatómica y al hacerlo allanó el camino para otros anatomistas como Andreas Vesalius. Además de ser increíblemente detallado y preciso, sus dibujos también son obras de arte exquisitas. De hecho, Leonardo da Vinci no consideraba el arte y la ciencia como disciplinas separadas, sino más bien como discípulos entrelazados y complementarios. "Es necesario que un pintor sea un buen anatomista para poder diseñar las partes desnudas del cuerpo humano y conocer la anatomía de los tendones, nervios, huesos y músculos", escribe en su cuaderno.

Sus estudios neuroanatómicos son especialmente interesantes. Sus primeros dibujos representan cráneos humanos. Con hermosas líneas finas, contornos elegantes, matices sutiles y sfumato (la técnica de suavizar la transición entre colores), representa no sólo el cráneo en sí, sino también las cavidades craneales, los senos paranasales, las arterias meníngeas y los puntos de salida de los nervios ópticos, auditivos y otros nervios craneales.

Durante este período también hizo investigaciones sobre el cordón espinal. Señala que: "La rana muere instantáneamente cuando la médula de la columna está perforada". Pudo atribuir el "sentido del tacto, causa del movimiento, origen de los nervios" a la médula espinal. En dibujos anatómicos posteriores, mostraría cómo se originaron las raíces nerviosas de la médula espinal, describiría estructuras nerviosas complejas como el plexo braquial y el plexo lumbar y describiría cómo los nervios femoral y obturador inervaron los músculos anteriores y medial del muslo, respectivamente

Leonardo da Vinci no se limitó a la anatomía -dibujos y representaciones-, sino que no sólo se interesó por la estructura, sino también por la función, es decir, por la fisiología humana. Quería entenderlo todo: ¿cómo se traducen las contracciones simples de los músculos en una expresión facial humana? ¿Por qué sentimos hambre? ¿Cómo funcionan los sentidos del olfato y la vista? ¿Cómo afecta el estado mental de una madre embarazada a la salud del bebé en su vientre?

Leonardo da Vinci murió a la edad de 67 años el 2 de mayo de 1519. Lamentablemente, nunca publicó sus dibujos anatómicos en su propia vida y, por lo tanto, sus contribuciones a la neuro-anatomía no tuvieron una gran influencia histórica. Sin embargo, cinco siglos después de su muerte, seguimos asombrados por el genio de Leonardo da Vinci. Sus dibujos anatómicos sirven no sólo como logros científicos sino también como exquisitas obras de arte.