Demencia y Estilo de Vida

La investigación sobre la prevención de la demencia es de vital importancia si se quiere detener la epidemia de demencia. Los estudios observacionales han identificado varios factores de riesgo potencialmente modificables para la demencia, incluyendo hipertensión, dislipidemia y obesidad en la mediana edad, diabetes mellitus, tabaquismo, inactividad física, depresión y bajos niveles de educación. Se necesitan ensayos clínicos aleatorios que investiguen si las intervenciones dirigidas a estos factores de riesgo pueden reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia en adultos mayores, pero dichos ensayos son metodológicamente difíciles. Hasta la fecha, la mayoría de las intervenciones preventivas se han probado en grupos pequeños, se han centrado en un solo factor de estilo de vida y han arrojado resultados negativos o modestos. Dada la etiología multifactorial de la demencia y la enfermedad de Alzheimer de inicio tardío, las intervenciones multidominio que se centran en varios factores de riesgo y mecanismos simultáneamente pueden ser necesarias para un efecto preventivo óptimo. En los últimos años, se han completado tres grandes pruebas multidominio (FINGER, MAPT y PreDIVA). El ensayo FINGER mostró que una intervención de estilo de vida multidominio puede beneficiar la cognición en personas mayores con un riesgo elevado de demencia. Los resultados primarios de los otros ensayos no mostraron un beneficio estadísticamente significativo de las intervenciones preventivas, pero los análisis adicionales entre los participantes en riesgo de demencia mostraron efectos beneficiosos de la intervención. En general, los resultados de estos tres ensayos indican que la focalización de las intervenciones preventivas en individuos en riesgo es una estrategia efectiva.

Fuente Nature