Brain fog y COVID-19. Más evidencias.

13.02.2022

Los adultos jóvenes obtuvieron peores resultados en las pruebas de memoria y atención varios meses después de un caso agudo de COVID-19 leve, según un pequeño estudio que podría respaldar la "niebla cerebral" de la que hablan muchos.

La mayoría de las capacidades cognitivas evaluadas -incluyendo la memoria de trabajo, la función ejecutiva y la planificación- eran normales, pero los pacientes con COVID-19 mostraron una memoria episódica significativamente peor hasta 6 meses después de la infección y una mayor disminución de la vigilancia en una tarea sostenida hasta 9 meses que las personas no infectadas.

Estos déficits de memoria y concentración no fueron significativamente diferentes de los normales después de 6 o 9 meses, lo que sugiere que las personas se recuperan con el tiempo.

Estos hallazgos ponen de manifiesto que las reducciones cognitivas no se limitan a los pacientes que tuvieron manifestaciones neurológicas prolongadas después de la recuperación, sino que podrían existir de forma más generalizada en una forma subclínica entre los supervivientes de la COVID-19 que no se considerarían necesitados de ningún tratamiento posterior a la misma.

El estudio evaluó a adultos con una edad media de 29 años, comparando a 53 participantes con COVID-19 leve autodeclarada (generalmente confirmada por la prueba PCR) y 83 participantes que declararon no tener COVID-19. Las personas que fueron hospitalizadas con COVID-19 o que tenían síntomas que afectaban a su vida diaria fueron excluidas de los análisis, al igual que las personas con síntomas graves de COVID-19 de larga duración.